¿Y si es el Iphone?
Consagraciones de la primavera.
«El acto de apareamiento y los miembros de los que se sirve son de una fealdad tal, que si no hubiera belleza en las caras, los adornos de los participantes y el arrebato desenfrenado, la naturaleza perdería la especie humana».
Leonardo da Vinci.
Patricia tiene una idea. ¿Será el iPhone? 2026 y sueñas con ser inventora, Patricia. Hay bóvedas góticas irrumpiendo por Madrid en micro-explosiones. Es primavera en Madrid, en cada calle brota una catedral gótica. Patricia ha tenido que cruzar por la Gran Vía atestada porque en la acera solo hay catedrales. Y mientras las catedrales en Madrid son la primavera, su cuerpo tiembla y cruje como los tallos, como las flores, como los ciclos. El rito de la primavera. ¿Todo eso se estaba ocultando en el asfalto durante el invierno? El sol lúgubre atraviesa los rosetones que han venido a sustituir los cerezos.
Patricia está obsesionada con una idea, pero no la entiende. No puede dibujarla o decirla. No sabe si la idea es niño o niña, si tiene patas, si será una buena inventora para esta idea. Hay una voluntad fuerte y enhiesta haciendo gemir las tripas de Patricia. Y hay una idea que ha conquistado los pliegues de su cerebro, que resuena por ellos insistentemente. Contra todo mandato ético, contra todo lo sagrado, Patricia buscará esta idea.
Para ti la tarde declina en el atardecer. Para Patricia una idea se pega por las paredes, por las hojas secas, por el suelo, por la miel que atrapa a las abejas y las abandona a su muerte. ¿Cómo va a enamorarse sin saber su idea? ¿Y si es el Iphone? Patricia la inventora está cansada y en vez de pies solo siente todo lo que es hueso. Teme que su trabajo ambicioso la distraiga con asuntos transitorios. ¿Qué es un trabajo o una profesión si esa idea a cuatro planos trascendentales de realidad por debajo, es el iphone? Patricia era workaholic, sigue yendo a terapia de grupo por orden del juez, pero ahora tiene una voluntad irreductible de dar forma a una idea que por borrosa no puede ni llevar a terapia. Patricia ha olvidado las caras de sus amantes porque es presa de una voluntad del tamaño de un átomo pero más radical que todo el universo. Patricia es un Partido Único, revolución revolucionante.
Patricia escucha en la cama los rodeos de su mejor amiga en el funicular sin prestar atención, buscando su idea a cabezazos. ¿Y si es el Iphone? ¿Cómo voy a ayudar a mi amiga si no puedo ayudarme yo? Patricia es fan de Rosalinda, y le gusta el color blanco y siente que ella ya habló del retorno de la espiritualidad cuando tenía trece años, ella ya inventó el renunciar al amor y entregarse a la vida espiritual cuando tenía trece años, ella ya estaba harta de los sentimientos cuando tenía trece años, ella ya tenía un Iphone cuando tenía trece años.
¿Será esta idea el Iphone? Hay una voluntad más irreducible que el fascismo del mundo del trabajo y está en la frente de Patricia. El animal de Patricia es igual a un cangrejo. No igual. Pero sí un molusco feo, enrojecido, con incontables patas feas. La creatividad de Patricia hierve, ebulliciona. Patri, la inventora. Llega la noche y el calor arrasa a Patricia. Y el átomo preparado como un cangrejo. Patri, la inventora, despierta en mitad de la noche con el pecho rojo descubierto por la alergia, sudando irritada, pensando en su idea. ¿Y si es el Iphone? No lo sabe. Hay algo en esa idea. Si esa idea fuese un asesinato, pongo a todos mis padres por testigos que la ejecutaría. Pero por ahora lo único que hay es algo pequeño, y una voluntad más radical que el dolor, la soledad y el orgullo de un Pueblo. Todavía más pequeño que lo más pequeño que puedas pensar. Menos que nada.


Wooow, ahora ando pensando en mi propia voluntad. 🫠🫶🏾
Joder, ¡pero qué bueno eres!